5 consejos para instalar un salvaescaleras en tu edificio o comunidad

Si vas a instalar un sistema salvaescaleras en tu edificio de viviendas/oficinas o comunidad de vecinos, te recomendamos que sigas unas pautas sencillas para acertar con las decisiones que tengas que tomar.

1. Ten en cuenta a los futuros usuarios a la hora de escoger el tipo de salvaescaleras

Como respuesta de accesibilidad a las barreras arquitectónicas, los salvaescaleras apenas tienen rival. Pero las distintas soluciones en el mercado son tan variadas como los casos de personas con una discapacidad. Por eso, deberás valorar el uso que se va a hacer en función de las esas personas que lo van a utilizar. ¿Qué sillas de movilidad utilizan? ¿Qué tipo de impedimentos tienen?

2. Elige tu salvaescaleras según el espacio disponible

Otro factor clave es el espacio disponible. Algunas veces no se presentan problemas de espacio, pero también puede suceder que existan límites. Un especialista debería poder asesorar convenientemente a los clientes: debemos valorar el obstáculo a superar, el tipo de escaleras al que nos enfrentamos, etc. No puede ser la misma solución la de una vivienda de dos plantas que la del portal de una finca urbana. Existen elevadores verticales para lugares especialmente estrechos, cerrados o sin cerrar… Las posibilidades son casi infinitas.

3. En función del espacio disponible y del sistema elegido, puede ser necesaria una obra

En el caso de que sea necesaria una obra para la instalación de un subeescaleras o una plataforma salvaescaleras, hay que tener en cuenta que la empresa de instalación debe tener la capacidad para llevarla a cabo, bien por su propia cuenta o con alguna compañía que entienda las necesidades del proyecto. Serán necesarias licencias y permisos y deberán estar todos los vecinos debidamente prevenidos.

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4. Averigua si puedes beneficiarte de alguna subvención

Es frecuente que los distintos organismos de la administración estatal y regional ofrezcan subvenciones para dotar los edificios de soluciones de accesibilidad que promuevan una mejor movilidad de las personas con alguna discapacidad o diversidad funcional.

A través del siguiente enlace puede consultarse la disponibilidad de ayudas en el portal de la Comunidad de Madrid.

5. Prevé un plan de mantenimiento completo

Los sistemas salvaescaleras requieren, tras su instalación, un servicio de mantenimiento. Para que todos los mecanismos funcionen y no se produzcan averías que pueden resultar en abultadas facturas de reparación, recomendamos llevar el mantenimiento al día, con inspecciones periódicas y ajustes puntuales de la mecánica. Es recomendable escoger a la misma empresa instaladora, ya que será capaz de entender el sistema y reconocer los problemas que se puedan producir.

Accesibilidad en los comercios: mejores prácticas

La accesibilidad universal es una condición imprescindible que deben cumplir los comercios y demás establecimientos abiertos al público para que estos puedan ser utilizados por las personas con discapacidades o diversidad funcional de forma autónoma, segura y normalizada.

Un comercio o establecimiento público se considera accesible cuando sus características permiten a todas las personas, con independencia de sus capacidades, acceder al local o establecimiento, circular, orientarse, identificar, entender y hacer uso de los servicios y equipamientos disponibles, y además, comunicarse con el personal de atención al público.

La accesibilidad es una obligación legal. Diversas normativas estatales y autonómicas exigen a los comercios y establecimientos de uso público cumplir con unas condiciones mínimas de accesibilidad que varían según la tipología de los establecimientos.

Sin embargo, un comercio accesible no beneficia únicamente a las personas con discapacidad. La accesibilidad dota al comercio o establecimiento de una mejor calidad, ofreciendo un entorno, producto o servicio más confortable y fácil de utilizar para todas las personas.

Además, mejora la imagen de las empresas, ya que les identifica como “socialmente responsables”, factor determinante para muchos consumidores -discapacitados o no- a la hora de completar su proceso de compra.

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A día de hoy, cada vez son más los comercios que facilitan los accesos a las personas de movilidad reducida. Prácticamente todas las grandes superficies cuentan con varios ascensores, rampas salvaescaleras y accesos que favorecen el uso de sus instalaciones a todo el mundo.

Sin embargo, la instalación de un ascensor supone una gran inversión que para comercios más pequeños no es posible asumir. Por otro lado, existen comercios de dos plantas donde, por cuestión de espacio, es prácticamente imposible instalar un ascensor.

Afortunadamente, existen soluciones para todos los espacios y presupuestos. Las plataformas subeescaleras y las sillas salvaescaleras son, sin duda, una gran solución.

Estos sistemas son 100% adaptables a cualquier tipo de escalera. Su único requisito básico es la necesidad de una toma de corriente próxima a su lugar de instalación. Otra de sus principales ventajas es el precio, siendo extremadamente rentables desde su adquisición. Por último, cabe destacar la facilidad de su colocación, ya que no se necesitan más de dos días para ser instaladas.

Todos juntos debemos trabajar por un futuro completamente accesible.

Barreras arquitectónicas, como eliminarlas y superarlas

Se denominan “barreras arquitectónicas” a aquellos obstáculos físicos que impiden que determinados grupos de población puedan llegar, acceder o moverse por un espacio urbano, un edificio o una parte de él. La existencia de una barrera arquitectónica supone un límite en los derechos de las personas al uso y disfrute de los espacios públicos y también de los privados. Se trata, sin duda alguna, de la barrera de accesibilidad más evidente a la sociedad.

No solo impiden la movilidad a las personas con discapacidad, sino también a otros grupos como las personas mayores, personas convalecientes o a las mujeres embarazadas. En España, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, establece la obligatoriedad de eliminar las barreras arquitectónicas en el entorno urbano, las edificaciones y el transporte público para este año 2017.

Las barreras arquitectónicas deben ser eliminadas para garantizar los derechos de las personas con diversidad funcional, así como mejorar su calidad de vida, siguiendo ciertos criterios de Accesibilidad Universal. Existen diversas soluciones de accesibilidad, cada una acorde a una necesidad y presupuesto concretos. Sin embargo, por la facilidad de su instalación y su garantía de calidad y seguridad, las plataformas salvaescaleras y las sillas subeescaleras son las dos opciones más utilizadas en los últimos años.

Plataformas salvaescaleras

Tanto respecto a su apariencia como a su funcionamiento, presentan similitudes con un ascensor clásico. Su principal ventaja en relación a las sillas subeescaleras reside en que permiten cargar un peso mayor.

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Sillas subeescaleras

Su principal ventaja es que son 100% adaptables a cualquier tipo de escalera. Su único requisito básico es la necesidad de una toma de corriente próxima a su lugar de instalación. Otra de sus principales ventajas es el precio, siendo extremadamente rentables desde su adquisición. Por último, cabe destacar la facilidad de su colocación, ya que no se necesitan más de dos días para ser instaladas.

Ambos sistemas, una vez instalados, necesitan un correcto mantenimiento que permita garantizar la seguridad de los usuarios y la calidad de los sistemas, resultando clave en el ahorro en cuanto a futuras reparaciones y sustituciones de piezas.

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Salvaescaleras: Accesibilidad fácil para personas con movilidad reducida

Accesibilidad y sistemas de elevaciónsalvaescaleras-accesibilidad-facil

Cuando una rampa no basta, los salvaescaleras o subeescaleras son una solución de accesibilidad para personas con movilidad reducida o algún tipo de incapacidad física. Pueden presentarse como sillas, sobre las cuales las personas suben sentadas, o plataformas capaces de elevar sillas de ruedas u otros dispositivos de movilidad. Se instalan en domicilios particulares, así como en portales y espacios de uso común en edificios de viviendas y de oficinas.

Existen soluciones de accesibilidad y salvaescaleras de muchos tipos, de diversas marcas y formas; cada producto está indicado para una necesidad y presupuesto concretos. Algunas instalaciones pueden necesitar obra civil, normalmente en función de la altura que requiera el elevador.

Antes de tomar una decisión, conviene estudiar el espacio y las necesidades. Los presupuestos siempre deben estar elaborados desde una perspectiva técnica, ya que debe tenerse en cuenta las labores de ingeniería necesarias para el buen funcionamiento y mantenimiento de la instalación de y de los sistemas.

Plataformas salvaescaleras

Una solución que aporta un plus de seguridad son las plataformas elevadoras salvaescaleras. Una vez más, en función de la disponibilidad de espacio, pueden instalarse plataformas con más o menos opciones: paredes de seguridad, puerta de acceso, etc.

Se puede elegir el modelo en función del tipo de intrusión o espacio que ocupa y que se destina a la instalación del sistema. También son factores a tener en cuenta la comodidad, robustez, nivel de silencio, etc.

En cualquier caso, son un tipo de sistema que necesita de más obra e instalación que otros sistemas pero que, sin duda, ayudan a eliminar de una forma más completa las barreras arquitectónicas y de accesibilidad a las personas con algún tipo de discapacidad o de diversidad funcional.

Instalación y mantenimiento

La instalación de un sistema salvaescaleras debe realizarla una empresa cualificada y experimentada. Existen diversas opciones, por lo que conviene elegir una que posteriormente pueda ocuparse del mantenimiento del mismo (revisión del sistema mecánico, engrasado de las piezas, actualización de la electrónica, etc.). Hay que tener siempre en cuenta la normativa vigente, que en este caso es la Directiva 2006/42/CE del Parlamento Europeo de Máquinas.

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